Carta

Querido,

cuando me extrañes intenta respirar mi aroma para guardártelo dentro, y muere.

Para que estemos juntos como el sol con nubes, para nacer al día siguiente.

Cuando duermas conmigo, que tu mano no me toque, que sea tu piel el aire atrapado por mis brazos. Que no seas inventado una noche sin cielo estrellado.

Porque yo, que oxigeno mis pupilas con el recuerdo de tu imagen, retengo en mi memoria tu beso.

Para morir sin que salga el sol, para morir en el intento.

*

*

Carissimi,

sorpreso quando cerco di respirare il mio profumo per mantenerlo in, e muore.

Per noi stare insieme come il sole di nuvole, di essere nato il giorno successivo.

Quando si dorme con me, la tua mano non mi toccare, che la vostra pelle è l’aria intrappolata tra le mie braccia. Tu non sei inventato una notte senza stelle.

Per me, che il mio ossigeno allievi alla memoria della vostra immagine, mi trattenere nella mia memoria per il tuo bacio.

Per morire senza il sole sorge, a morire nel tentativo.

Love Song

Le apagó la luna porque él se lo había pedido. Lo ocultó entre sus brazos para olvidar aquello que lo rodeaban. Para acunarlo como si de su propia piel hubiese nacido.
Lo tumbó para cubrirlo con su pecho, para dejarlo como su bien más preciado, intocable recostado a su lado.
Besó sus labios sin aguantar el dolor en el pecho que le provocaba. Besó también sus párpados como canción de cuna. Y una vez dormido se levantó.
No quiso mirar a la cama por no violar con la mirada, la imagen de él durmiendo con el sexo en paz. Sus pies descalzos acariciaron el suelo intranquilo por recibir pisadas.
Llegó con paciencia de nuevo a su lado, a sentir la respiración que se le hacía extraña. La boca le sabía al amargor de la paz que había elegido y se conformó, con el recuerdo del último beso.
Se acurrucó a su lado, estrechando piel con piel en un deseo irrefrenable, de fundirlas.
Sus manos se enfriaron y decidió abrazarlo con más fuerza. Suspiró varias veces y lo miró.
Cerró sus ojos, él los abrió.